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  • Con la llegada de las altas temperaturas, la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) recuerda que el verano no está exento de riesgos para el sistema nervioso. El calor extremo, los cambios de rutina vacacional y el aumento de actividades al aire libre pueden afectar tanto a personas sanas como, de forma especial, a quienes conviven con una enfermedad neurológica crónica.

Por ello, la SAN, a través de su presidente, el Dr. Raúl Espinosa Rosso, ha elaborado un decálogo de recomendaciones dirigido a la población general y a pacientes neurológicos, con el objetivo de prevenir complicaciones evitables durante los meses estivales.

Los diez puntos clave

1. Golpe de calor, una urgencia neurológica que puede provocar edema cerebral si la temperatura corporal supera los 40 °C. Se recomienda evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas.

2. Pacientes con enfermedades neurológicas crónicas (esclerosis múltiple, párkinson, miastenia gravis o demencias) pueden sufrir un empeoramiento sintomático transitorio con el calor. Chalecos refrigerantes, ambientes climatizados e hidratación continua ayudan a prevenir estos «falsos brotes».

3. Ictus isquémico: la deshidratación aumenta la viscosidad sanguínea y el riesgo de trombosis. Se aconseja una ingesta de entre 2 y 2,5 litros de agua al día, sin esperar a la sensación de sed.

4. Sueño y ritmos circadianos: dormir en una habitación entre 18 °C y 22 °C favorece el descanso y la depuración cerebral de residuos metabólicos durante la noche.

5. Migrañas y cefaleas: los cambios bruscos de temperatura y presión pueden desencadenar crisis. Mantener horarios regulares de comidas y sueño es clave.

6. Traumatismos craneoencefálicos: el uso del casco en bicicleta o patinete puede reducir el riesgo de daño cerebral grave hasta en un 60-85%.

7. Ahogamiento y anoxia cerebral: la entrada progresiva al agua previene el síncope por hidrocución. La formación básica en RCP es fundamental.

8. Alimentación neuroprotectora: la dieta mediterránea, rica en antioxidantes, omega-3 y polifenoles, protege la microvasculatura cerebral.

9. Hipotensión ortostática: los pacientes mayores o polimedicados deben incorporarse de forma lenta y progresiva para evitar síncopes por caídas bruscas de tensión.

10. Neuroinfecciones estivales: el uso de repelentes con DEET o Icaridina previene enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas. Mantener la mente activa con lectura y vida social ayuda a preservar la reserva cognitiva.

Aviso importante: ante un posible ictus, cada minuto cuenta.

La SAN insiste en que, ante síntomas de aparición repentina como alteración del habla, asimetría facial o pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, es imprescindible llamar de inmediato al 112. La rapidez en la atención es determinante para reducir las secuelas del ictus.

Tiempo es cerebro.