• La Sociedad Andaluza de Neurología potencia la formación de los residentes andaluces y extremeños en esta especialidad, con un curso que se está celebrando en Sevilla desde esta mañana.
La Neurosonología, fundamentalmente las ecografías Doopler y Modo B, es hoy en día un medio fundamental en el diagnóstico de los pacientes con patología Vascular Cerebral. “A todo paciente que llega al Hospital con sospecha de Ictus Isquémico, debería hacérsele inmediatamente un estudio de este tipo”, explica el doctor Alberto Gil Peralta, miembro de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) y organizador del VIII Curso de Neurosonología para residentes, que se está celebrando hoy y mañana por la mañana en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.
“Éste nos permitirá de inmediato hacer el diagnóstico de una arteria ocluida o gravemente estenosada, lo que dirigirá nuestro tratamiento de un modo específico, con el correspondiente beneficio para el paciente. Para ello, razonablemente, se requiere una formación específica”, apunta.
Objetivo por el cual se pone en marcha este curso avanzado, dirigido a residentes de las comunidades andaluza y extremeña. “Se debe disponer de los sistemas necesarios, que hoy día son bastante baratos, en todos los hospitales de tercer nivel que tienen guardia de Neurología”, continua el especialista de la SAN. “De aquí nuestro empeño en formar a los residentes en este medio diagnóstico, porque su utilización permite reducir considerablemente el número de ingresos hospitalarios y agilizar el estudio de los pacientes con Ictus”.
Prevalencia
La enfermedad cerebrovascular es uno de los motivos más frecuentes de asistencia médica urgente, constituyendo la tercera causa de mortalidad en los países desarrollados y la primera causa de discapacidad en la población adulta, siendo el ictus isquémico la causa del 85% de las enfermedades cerebrovasculares.
En Andalucía, casi un 10% de los casos se registra en personas menores de 55 años, lo que supone unos 1.600 ictus al año en personas jóvenes en Andalucía, de los cuales un tercio fallecen como consecuencia inmediata de la enfermedad.
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